¿Qué zapatos compro?

Suelen ser frecuentes los padres que tienen dudas a la hora de comprar zapatos para sus hijo. Con este post os queremos dar unas indicaciones básicas para no volverse locos al elegir el calzado adecuado. 




El pie de un niño va cambiando continuamente, si os fijáis, los pies de los bebés son más gorditos y la planta es bastante mullida. Cuando van creciendo, la planta se ensancha y nos parece que nuestro hijo puede tener el pie plano, para acabar con 4 ó 5 años con el arco plantar bien definido.

Cuando probamos el zapato a nuestro hijo, no debe costarnos trabajo meterlo, en caso de que nos cueste, no estamos eligiendo la talla correcta.

¿Cómo sé que talla tiene mi hijo exactamente? 

Nosotros en casa utilizamos un folio, un lápiz y una regla para saber la talla exacta antes de ir a la zapatería.
Colocad el folio en el suelo junto a la pared, poned encima el pie de vuestro peque y trazar con el lápiz una marca hasta donde llegue el dedo más largo. Luego, con la regla, medid del borde del folio a la marca y tendréis la talla de vuestro hijo. Comprar una talla más no significa que vaya a durarle más el zapato, esta compra puede hacer que creemos malas posturas a la hora de iniciar la marcha o que los peques sufran rozaduras. Lo ideal es que sumes 0,4 cm como máximo a la medida que has tomado. De esta manera los deditos tendrán espacio para moverse.


Es recomendable ir a probarles los zapatos a última hora de la tarde cuando el pie está más hinchado después de todo el día moviéndose para asegurarnos que el calzado le irá bien durante todo el día.

¿Y los bebés? Cuando tenemos un bebé, nos volvemos locos buscando ropita, y ahí nos asalta la duda...¿Cuándo le compro zapatos? Los zapatos de bebés que encontramos en las zapaterías son para abrigar al niño y que vaya más guapo. En ningún caso esos zapatos sirven para dar sus primeros pasos. Con esto no quiero decir que no los compréis, el que quiera llevar a su hijo guapísimo y con zapatos a juego, tiene esa posibilidad, pero recordad que es importante que en casa pasen tiempo descalzos como ya os recomendamos la otra semana.

Os dejamos una infografía muy interesante que hemos encontrado en la web:



Nuestro zapato debe ser:

FLEXIBLE: Con esto queremos decir que el zapato de doble por completo en la mano. Si es rígido, el niño adoptará una postura muy forzada al caminar. La planta debe ser plana.

LIGERO: Un niño pequeño hace un esfuerzo grande al caminar, si los zapatos pesan, el esfuerzo será mayor y acabarán cansándose.

REFUERZOS: El talón y los laterales deben estar reforzados, dejando libre el tobillo para poder moverlo sin problema. Es fantástico

HORMA: Debe ser ancha para evitar que el pie esté muy apretado. Esto no quiere decir que compremos varias tallas de más.

SUJETOS: Con velcro o cordones, lo que más os guste. En la guarde recomendamos que sean con velcro para trabajar la autonomía y que sean ellos mismos los que se pongan y quiten los zapatos. Además, evitando los cordones reducimos la posibilidad de tropiezos.
Las chanclas, zuecos o bailarinas no son recomendables, porque la percepción de que el zapato se sale a cada paso, obliga a los dedos a hacer un extra agarre.  

MATERIALES: Deben ser materiales transpirables como el cuero o la piel.

En cuanto a heredar zapatos de unos hermanos a otros, aunque en la práctica es algo muy común, no es recomendable. Cada persona camina de una manera, desgastando la suela por algunas partes más que otras. El que hereda el zapato, condicionará su pisada en función de cómo esté gastada la suela. De esta manera les condicionamos la marcha pudiendo causar malas posturas y lesiones.

Esperamos que os sean útiles estas recomendaciones y si tenéis cualquier duda, preguntad. 

En breve darán comienzos las actividades dirigidas por Marisa Benítez, entre ellas, problemas con la marcha, retraso motor y corrección de posturas al andar o sentarse. Si queréis que os ayude con algo, no dudéis en consultarle.

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